Conversaciones...
- 20 may 2016
- 2 Min. de lectura

"La persona ya no puede volver donde pasó eso. Se quiebra fácilmente. Y por otra parte, siente que ya perdió la capacidad de sentir, como que ya se apagó su sentimiento y le cuesta expresar el afecto. Hemos visto eso en algunas personas, como formas de defenderse del dolor, pero también es un obstáculo para poder tener relaciones afectivas y poder sentirse bien consigo misma o con los demás". - Experto
"Un hombre vio cómo los paras asesinaban y destazaban a varias personas. Desde entonces vive con esa sensación de persecución. Está como paranoico. Hasta se cambió el nombre. También contagia de eso a la gente alrededor suyo, ya no le toleran". - Experto
"Desde mi desplazamiento no he tenido más que tensiones y problemas. Primero, tuvimos que huir en medio del terror y nos separamos con otros miembros de la familia. Luego no tuvimos donde llegar y solo apoyo de algunos amigos. No teníamos ni casa, ni escuela para los hijos. Estuvimos mucho tiempo deambulando sin saber a dónde ir, cada vez peor. Cuando íbamos a las instituciones no nos daban ninguna solución. Solo así en el rebusque hemos sobrevivido a duras penas. Y siempre ocultando de dónde venimos para que nos acusen". - Víctima
"Ella no acepta la pérdida del hijo, sigue viviendo como si fuera a volver, a pesar de que ya sabe dónde lo mataron y aunque todavía no pudieron recuperar sus restos. Sigue muy afectada y trata de vivir como si su hijo aún estuviera. Es muy contradictorio porque no quiso hacer ningún trámite para pedir una indemnización, pero cuando se empezó a hablar de reparación económica ella decía. ¡Qué me van a reparar, no me van a devolver a mi hijo!". Víctima
Tomado de la publicación de Carlos Martín Beristain "Acompañar los procesos con las víctimas".
Beristain, C. M. (2012). Acompañar los procesos con las víctimas. Bogotá: Fondo de Justicia Transicional.





Comentarios